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Escribo para plasmar a través del lenguaje mi mundo interior, este mundo que permanece oculto y que sólo a través de la palabra puedo mostrar. Mostrarlo profundo, completo, desde adentro de mi ser y mi alma.
Escribir me ayuda a encontrarme a mí misma...
Como expresé en uno de mis cortos escritos, cuando escribo mi ser se deja llevar, viajo al país de mi misma donde todo vale, donde puedo relacionar mil factores, variables, sensaciones, texturas... Puedo soñar, viajar, creer, amar, aclarar, descansar, comprender, desear, perdonar... tanto... las palabras me quedan cortas a veces. El sentimiento interno es tan vasto que en muchas oportunidades no he podido plasmar a través del lenguaje la realidad esencial que en ese momento acontecía en mi. Lo que puedo lo expreso en un intento de lograr algo con esas palabras que juntas adquieren un gran significado.
Comienzo a escribir no sé "desde dónde". De repente llega a mi un sentimiento delicioso de buscar rápidamente un teclado de computadora (me encanta escribir en computadora, mis dedos se deslizan gustosamente) y escribir lo que ese instante me regale. Doy el punto final, el del último párrafo y releo el escrito desde arriba... no puedo creer cómo he podido escribir esas palabras. Me maravillo, me enamoro de alguna parte del cielo que me envía ese "paquete de información" el que puedo finalmente volcar en bits de información.
Escribir me hace feliz.
Me considero escritora si, aunque nunca hice un curso o taller literario. Puede haber algo que esté incorrecto desde el punto de vista de los estilos y cualquier otra variable de evaluación de un escrito... aunque lo que sí es cierto es que le pongo toda mi alma, mente y corazón. |